Últimamente se ha puesto de moda viajar. Todo el mundo, en cuanto tiene unos días libres, lo primero que hace es organizar un viaje y si puede ser al extranjero, porque sino no seria viajar. Se acabó aquello de ir al pueblo en vacaciones, o ir a la playa de la ciudad en donde vives, hay que viajar lejos, que digo lejos, muy muy lejos, porque cuanto mas lejos esté donde vayas, muchísimo mejor viaje es. Esto se ha convertido en una competición. ¿Ir a Portugal? ¡Que dices, eso es como quedarse en casa!. ¿Ir a Andorra? ¡Eso es como no salir de España!. ¿Ir al Caribe? ¡Pero si ahí va todo el mundo!... Pero si tú dices que has ido a las Minas de Escondú o al Mar de Serendión o a las montañas de Fülheinheim, entonces seras la estrella de la reunión, aunque nadie sepa en donde se encuentran esos lugares, que por cierto no existen, pero que ya me estábais solicitando por "Guassas" la localización exacta porque vosotros también queríais ir desde hace tiempo a esos sitios. Así somos los mortales, siempre queremos lo que los demás tienen, mejor dicho "superar" lo que los demás tienen. Se nos ha quedado el mundo pequeño, ya nada tiene importancia. Antes ir a ver Roma o Paris era lo más de lo más. Ahora si dices que has estado en Roma la mayoría de los presentes te dirán que ya han estado y que no tiene nada de bonito, que todo está en obras o derruido, que no hay edificios modernos de 40 alturas cerca del Coliseo, ni tiendas de Armani en el Vaticano. Que todo son edificios muy antiguos y la mayoría en un pésimo estado de conservación. ¿Y de Paris que? eso está pasado de moda,"la ciudad del amor", que chorrada, donde se pongan las islas Seyfields o las paradisíacas playas de Ostergein que se quite París y su torrecita Eiffel. que está oxidada y cada día es mas bajita. Es lo que tiene la globalización, todo se conoce y todo es accesible.
Con lo que disfrutábamos antes con el viaje al pueblo, que se nos hacía eterno. Para hacer 150 km tardábamos 4 horas, eso si no teníamos que parar a enfriar el "seiscientos" que se calentaba en cuanto subía una cuesta un poco pronunciada. Pero mira, era llegar al pueblo, respirar ese olor a oveja y pasar ese fresquito en verano por las noches, que eras la persona mas feliz del mundo. Además siempre te hacían sentir como la atracción principal del lugar, porque eras el "forastero" y todo el mundo te preguntaba "¿Y tu de quien eres?" Y tú, todo orgulloso decías "Pues de mi padre y de mi madre que me han traído al pueblo de vacaciones". ¡Que tiempos aquellos!. Ahí si que aprovechabas los viajes, lo veías todo, conocías hasta el último rincón de todo lo que era visitable. Ahora vas a un país cinco días y cuando regresas y hablas con los amigos lo haces como si hubieras vivido allí toda la vida, como si lo conocieras todo, cuando realmente no sabes nada del lugar, es más, a veces incluso ni has salido del recinto del hotel. Como esta gente que se va a Santo Domingo y cuando vienen te cuentan lo bonito que es todo y el poderío que tienen allí los hoteles de lujo. Pero de las ciudades, los pueblos, las gentes de allí, de eso no conocen nada, porque del recinto hotelero no han salido ya que era muy peligroso. Osea, que has ido de viaje a una cárcel de cinco estrellas con menú de ricos, pero ver... lo que se dice ver.... ¡¡Na de ná!!.
Por eso yo no cambio mis costumbres y como hago todos los años me iré al pueblo, que es donde me quieren y me echan de menos. Gracias a que soy ciudadano del mundo y mi pueblo es cualquier lugar, este verano viajaré a Sterlingtown, ¡Que playas! ¡Que montañas! y también ¡Vaya pedazos de mosquitos que tenemos!. Nos vemos por allí en Agosto. ¿Mentira o Verdad?.